sábado, 9 de julio de 2011
textos
Hiena
Callados volamos, sucumbimos inconscientes
jugando a desconocernos,
a mirarnos callados,
mientras recorremos los alientos.
frenéticamente espero el inicio del abismo que prometes
en el vaivén de tu palabra callada de inútil abstinencia
para escaparnos de esta realidad teñida de música
y caras paredes estrechas,
me sujeto de la ventana mientras espero
largamente,
la decisión de tus reglas restrictivas
para intentar recuperar la deliciosa locura
de la relatividad de la nada
que no conoces y te aterra de mí,
de mi dejarme naufragar en la noche invisible de nuestros rezos.
escupo palabras, a diestra y siniestra,
maldito engañoso juego surrealista,
inconsciente acelerado,
en ti me guardo de este mundo transfigurado,
el sol ............
después de sentir su piel callada
irremediablemente en el vacío inmenso de la mía,
desperté soñando que su mano, con una soga,
acariciaba la mía.
las llamas de la noche
empapan las terminales de mi piel, manchada.
tus palabras van taladrando el ápice de cordura que aún mantengo,
por ti.
sus letras intrascendentes afligen el sabor vacío de las mañanas.
hilos grises dentro del pecho saltan hacia la cabeza,
y así te voy descomponiendo,
como mi maniquí alquilado,
dulce e inmóvil manjar prohibido.
cubro con mis manos toda idea,
dónde estás, cuándo termina...!
Escribe mi nombre indeleble en la calle,
hoy me visto sólo con un tul,
hace frío, pero el dolor alivia todo fracaso.
Quiero despedirme,
decirte que ya no quiero más,
mis manos secas difuminan el camino
para olvidar la vanidad.
desgasto teclado, hilos y letras,
dejo aquí un poco de mí para la vuelta.
Viólame, viólame porque hoy mi cuerpo
Ya está débil para defenderse.
Arráncame del pecho la ropa
Para que en el frio de este invierno eterno
Me veas desnuda tiritando ante ti
Y pueda sentirme humillada,
Con mi garganta congelándose
Bajo las tiesas manos de mi llanto
Viólame, imagíname desnuda en la tierra mojada,
Cubierta de jazmines, y sobre ellos la sangre que de mi cuerpo desprendes.
Así, descubierta, cerrare mis ojos para no molestarte mientras te aprovechas de mi ingenuidad.
Intentaré, mientras lo haces, concentrarme en los hilos de llanto
Que siento subiendo dentro mío a través de mis mejillas, hacia mis ojos apagados.
Amárrame a la silla, y abre bien los ojos, mírame, mírame desnuda,
Enfréntate a esta niña estúpida que te está observando ya sin voluntad,
Engáñala, aprovecha que la has atado e insúltale,
Búrlate de ella y cuéntale a todos los que aparezcan,
Nada hay más placentero que el burlarse de los demás.
Quiero ser de nuevo
La linda niña que leía en la tarde mientras su mente volaba hacia la calle de enfrente para imaginar historias con dragones lejanos.
Quiero de nuevo reírme de mi inseguridad,
Por favor, sólo engáñame de nuevo, tócame para perder los miedos que me protegen
Quiero llorar bajo la luna llena en la noche morada,
Quiero respirar atascada en una habitación sin ventanas,
Quiero que te de gracia el verme llorar,
Quiero que mis manos agrias sientan cómo las lágrimas resbalan por dentro.
Sólo úsame,
Miente que me quieres, miente que eres normal para que me conquistes por oposición,
Miénteme que te gusta soñar, {úsame y miénteme, miénteme y úsame,
Que más da ya.
Ríete mientras mis gemidos de ausencia van permitiéndome escapar enfrente del parque,
Ríete para que yo no te quiera mas,
Humíllame y sabré que todo esta bien, que la gente mala todavía no desaparecerá,
Que mis sueños de ideales jamás podre lograr, engáñame diciendo, que de este abismo podre escapar.
En mis sueños desaparezco en el cementerio,
Quiero buscarte porque ya no aguanto más,
Quiero decirte que a pesar de todo,
Eres el único hombre al que podre amar.
La persistencia de la visión me ayuda a no olvidarte,
Dame la mano y caminemos,
Mientras tocas la armónica por las calles manchadas de oscuridad.
Deliciosa nostalgia que recorre la vida,
Hermoso y largo abrigo negro
que usabas para cautivar las sombras de maldad,
para que nada malo me pasara, para que al fin hubiera paz.
Dame una plumilla y píntame,
Píntame de espuma de rio,
De rio sin espuma,
O de eterna relatividad.
Sentémonos en cualquier lugar,
Dame un mate para soñar,
Quiero que mires conmigo la ausencia de nuestras voces,
Quiero que sonrías al despertar,
Por favor, dime que te vas sólo a caminar,
Que vuelves pronto, para juntos pintar
los niños que juegan allá abajo junto al puente,
mírame y dime que me perdonas,
luego abrázame y no me digas más.
Luna llena
ESTADOS PARANOICOS CUBREN LAS CALLES DE LAS GENTES
TALVEZ LAS PALABRAS SUSURREN MIENTRAS SUEÑAS
Y TÚ NI TE DES CUENTA DE MI AUSENCIA
MENOS AÚN DE LA TUYA!
Cuando la puerta de su cárcel se había abierto,
La culpable había sido la guitarra.
Cerró la puerta de su cárcel
Y de un maldito grito infame
Intentó ahuyentarla.
Desgarró las cuerdas de su poesía
Y aporreó la caja sonora de su cerebro.
Finalmente,
Cuando la puerta de su cárcel se había abierto,
La culpable había sido la guitarra.
Intentas seducirme con tu ausencia
Y mis mejillas se sonrojan, lúgubres.
Con tus manos desgarras mi alma,
¡Cómo me gustaría que desgarren mi piel!
Tu maldita ingenuidad
Pesa como la muerte sobre mí
Esa ingenuidad tan general
Que abunda en todos lados
Cuando el maldito sistema mata.
-----------------------final----------------------
Veo correr lágrimas en tu faz
Que caen como piedras
Al rozar tus manos
Y éstas sangran despedazadas
Por el impacto de lo amargo.
Ya toda la mentira
Se ha descubierto
Ya mis ojos han callado.
Ahora el camino es arduo
y mis malditas ganas de besarte
desaparecen.
En esta oscura habitación
llena de moscas asesinas
he pecado
y ya no me importa.
Y la melancolía de mi caminar
Es cada vez más difusa.
Me pierdo entres sombras
Y en medio de sombrías ideas
Únicamente espero
Estallar.
---------------------los ríos ya no ríen-----------
Desperdiciando
las palabras
que intentan
aumentar el caudal
de un fatídico
río
ya seco,
vio caer sus necias lágrimas
en el triste cauce,
como queriendo llenar la sombra de su presencia.
Y las lágrimas fueron inagotables,
Su manto formó una burbuja
Donde volaba
Y desaparecía
Por entre su locura.
Decidió llorar eternamente.
Finalmente, pensaba,
Uno solo es el amante
Que derrama gotas de jazmines oscuros
Por el ave que volar libre intenta
En mares de oscura tinta negra.
ya no hay sonidos sordos
ni sonidos blancos secos
ya no están tus ojos negros lagrimosos
en mi piel manchada de tanto pensar ideas transparentes
mano
manos
cuerpo
cuerpos
boca
bocas
inconsciencia
elixir
van tus ojos descendiendo en ella
su cabeza se ladea
su cabeza inerte se mueve a tu compás
el sonido de la respiración
se acrecienta en instantes atemporales
ideas dispares
no hay razón
no hay conciencia
sólo tu rastro (...de algún color !)
sólo su huella (...de otro color!)
sobre el cemento
en que ya todo es, pues sin ser, ella desaparece en ti
quién sabe adónde la has enviado!
hilos de hielo van bajando por las venas
desorbitados ojos de temor de caer en vos
tiemblo para distraerme de las ideas que me atrapan
en esas estás Tú
con tu "T" de terror,
de tabulación de palabras infelices sobre mis pechos.
corto tus manos, o mejor las mías,
no hay engaño, no hay falsedad, no hay mentira,
sólo unas malditas ganas de besarte,
Créeme!
En las manos del vacío me voy consumiendo
mis ojos van saliendo disparados de mi rostro
hacia un lugar en donde no hay sentidos.
no hay tacto, porque tu piel es distante de la mía
y tus caricias cibernéticas van calando mi oquedad.
no hay oído,
no hay sonidos reales...
sólo ruidos dispares que van flotando en la caja sonora de mi cerebro
y tus palabras me llegan en silencio.
no hay sabor,
tus besos congelados en la pantalla se vuelven secos en segundos,
el sabor de tus fluidos va haciéndose inalcanzable.
no hay vista,
no tengo ojos,
sólo tengo un cuerpo mutilado, para ti.
sólo tengo mis colores transparentes
y mis pinturas invisibles con que me satisfago en silencio.
Y para sazonar mis días grises-rojos,
está el olor del trágico jazmín en cada calle,
sólo ese aroma está,
el tuyo no puede llegar hasta acá para embargarme,
pues los lugares y su olor a triste tierra me han ido consumiendo.
Vestido de negro y sentado en una esquina de una gran banca,
estaba, callado,
ese ser humano.
Como una pintura estancada en el tiempo
y un dios quedado en el olvido,
veía pasar la gente y la juventud,
a la que sin querer o queriendo,
un día renunció,
tal vez sin saberlo.
Con la pasividad de un dios omnipresente
sólo dejaba que a su alrededor las cosas sucediesen,
las bicicletas pasasen, y la rebeldía ajena se ensanchase.
Abnegado a la vida y su transcurrir,
miraba ya sin recelo,
las herejías de su propio suelo.
Gris figura de escaso cabello cano,
inerte e indolente
veía su diminuto ser apropiándose de los pecados ajenos.
(A un sacerdote en la Plaza de la Merced)
A DOLORES VEINTIMILLA
Así las palabras calladas
van volando entre la ciudad de hipocresía,
mientras, Dolores sigue su agonía
entre penumbras y letras escondidas.
El ensueño primero de la loca,
de la real, verdadera mujer
se va convirtiendo en tortura
hasta ahogarse en su propio fin.
Paredes frías, grises,
sombras oscuras atormentando
las ansias de libertad incomprendida,
va Dolores descendiendo en la luz
que de su ventana, lastimera entra.
Ventana por la que sus ojos ya inertes
van apropiándose de la vida de las gentes,
esas gentes atadas alas redes que se tejen,
envolventes, en las misas de madrugada.
Sus escritos ya no le desahogan,
sus manos débiles se han cansado de esperar,
sólo el murmullo lejano del río de la ciudad la acompaña ahora,
mientras su sueño acuchilla la realidad.
Tu figura trasnochada
en el nauseabundo mar de mis recuerdos
se levanta impotente
para limpiar mis lacres miedos.
En el ocaso tu vestimenta se deshace,
El mar te recoge con sus manos de espuma,
Y yo miro de lejos nuestra distancia,
de amarga dulzura.
Paseo desnuda por la sal de las olas,
volando, mi cabello
en las brisas tibias
de nuestros recuerdos,
grita nubes violetas.
Nuestro nombre no tiene color,
Sabe a vos y sabe a mí,
Tiene el aire redondo y suave,
De silencios tibios de algodón.
Evoco sensaciones inescribibles
Moviendo mis manos en las tuyas,
Mis labios en los tuyos desfachatados,
Sinvergüenzas por beberme.
Tus ojos dibujan mi piel
Cada centímetro,
de letras me cubres,
tatuándome tus dolores.
Golpeo este cuerpo mío que es tuyo,
Con estas manos mías que son las tuyas,
En este espacio construido
De promesas,
juegos prohibidos
Y vacios de papel.
Ese tú allá y este yo acá
Marcan la virtualidad ilógica de conocernos
Y amarnos sin permisos dados.
Mis crueles palabras,
Mis secas manos,
Mis agrietadas sensaciones,
Mi mustio cuerpo,
Para vos.
Escondido en la distancia,
Gritas al silencio el enojo.
Ausentes
pisamos los cristales de la espera.
Tras la espalda del sol
Estas vos,
Columpiándote en la nada.
Ocultas la luz
Y caes sin peso
En el ingrávido vacio
Sin decir adiós
…
libre de la tiranía
de emoción libre y volátil,
de sentimientos caprichosos
que apuestan a jugar.
Sin dueños ni propiedades
Lanzando el dado al azar
Bastándose con ser y estar
Envenenando con el antídoto
Mide la animalidad de sus esclavos
Representa el papel requerido
Observando la ingenuidad
De los desconcertantes monos,
Payasos sueltos sin rumbo.
Reclama lo irreclamable,
Lo irreclamable le es reclamado,
Se regocija con su sombra,
Malabarista de palabras,
Deconstruye el personaje
asignado
arbitrario
acostumbrado.
Bebe de la misma fuente
Con que han querido aniquilarla.
carcajadas
crujientes
de mentiras
auto-máticas
de miradas esquivas
de labios cerrados,
de espacios escondidos para no encontrarnos
con mi fervor
y tu pánico.
